El envejecimiento de la piel no es solo una cuestión de tiempo. Cada día, nuestras células producen energía mediante procesos que generan radicales libres, unas moléculas que, cuando se acumulan en exceso, dañan las células y aceleran el envejecimiento. Este desequilibrio se conoce como estrés oxidativo.
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Los granos faciales pueden ser más o menos molestos según su número y apariencia.
Los efectos de los rayos solares en la piel son extremadamente complejos. Los más conocidos son la pigmentación y la oxidación cutánea.
Esta cantidad y velocidad de crecimiento disminuye con el envejecimiento, pero no sólo eso, también influyen otros factores como la genética, el estrés y las variaciones hormonales.
Tienes que prepararte para tener una piel bonita para el verano: ¡confía en algunos consejos básicos y en la micronutrición para ayudar a nutrir y reforzar la pigmentación de tu piel desde el interior!
Las imperfecciones en el rostro son más o menos molestas según su número y apariencia. Al tener un componente hormonal, aparecen con mayor facilidad durante la adolescencia y en mujeres jóvenes al final de su ciclo menstrual, pero ¿cómo se forman y cuáles son los factores que influyen en su apariencia?
Las personas propensas a tener imperfecciones en la cara suelen descubrir que en épocas de estrés tienden a empeorar, de ahí el término común de “comedones por estrés”. Para entender cómo actúa el estrés, es importante comprender los mecanismos fisiológicos que intervienen en la formación de estos. En cuanto a la prevención, dado que las imperfecciones son sensibles a una serie de factores, se basa en un conjunto de recomendaciones higiénicas y dietéticas para una gestión más completa y una mayor eficacia.