El estrés no siempre es negativo. Al contrario, nos alerta, nos anima a reaccionar y tomar las decisiones necesarias para gestionar mejor las situaciones a las que nos enfrentamos a diario. Pero cuando se presenta un exceso de estrés esto claramente es negativo, porque altera nuestro equilibrio psicológico, nos paraliza y nos impide adaptarnos. El estrés se describe clásicamente en tres fases.
Ir a artículo