Las personas propensas a tener imperfecciones en la cara suelen descubrir que en épocas de estrés tienden a empeorar, de ahí el término común de “comedones por estrés”. Para entender cómo actúa el estrés, es importante comprender los mecanismos fisiológicos que intervienen en la formación de estos. En cuanto a la prevención, dado que las imperfecciones son sensibles a una serie de factores, se basa en un conjunto de recomendaciones higiénicas y dietéticas para una gestión más completa y una mayor eficacia.
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